treinta apuntes peregrinos
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Thirty Pilgrim Notes. 2007. Ink on paper. 19x13cm each.

Reinterpretation of the foreword written by
Gabriel García Márquez about his book "Twelve Pilgrim Notes"

 

TREINTA APUNTES PEREGRINOS

PRÓLOGO

POR QUÉ TREINTA,
POR QUÉ APUNTES
Y POR QUÉ PEREGRINOS

LAS  TREINTA obras de esta exposición fueron realizadas en el curso de los últimos diez años. Antes de su forma actual, cinco de ellas fueron bocetos sobre obras ajenas e ideas sueltas acerca de mis viajes, y cuatro fueron pinturas y esculturas. Otras son fotos para recordar una buena idea y otra fue una carta que mi amigo Raúl me envió hace ocho años y que después él terminaría en un libro llamado Itinerario, y ahora la he vuelto a interpretar a partir de esa versión. Ha sido una rara experiencia creativa que merece ser explicada, aunque sea para que los niños que quieren ser artistas cuando sean grandes sepan desde ahora qué insaciable y abrasivo es el vicio de dibujar.
   La primera idea se me ocurrió a principios del 97, a propósito de un sueño esclarecedor que tuve después de un año de vivir en Albuquerque. Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de México, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. “Plín, eres el único que no puede irse”, me dijo Rodrigo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos.
   No sé porque aquél sueño ejemplar lo interpreté como una toma de conciencia de mi identidad, y pensé que era un buen punto de partida para explorar sobre las cosas por las que pasa uno como artista en el extranjero. Fue un hallazgo alentador, pues muchas de las obras que había realizado a la fecha habían requerido demasiado esfuerzo y carecían de sentido, y no encontraba por dónde seguir.
   Durante unos años tomé apuntes de los temas que se me iban ocurriendo sin decidir todavía qué hacer con ellos. Como nunca he sido bueno para cargar con un libro de apuntes, he realizado notas y dibujos en toda clase de papeles que cruzan a mi paso. Llegué a tener cientos de ideas anotadas con tantos pormenores, que sólo me faltaba realizarlas.
   Fue en México, a mi regreso de Bélgica, en 2006, donde se me hizo claro que estas obras no deberían ser llevadas a cabo, su belleza radica en su fracaso, son pequeños sacrificios, testigos de mi peregrinaje en el sinuoso camino del Arte. Pedazos de anhelos y deseos que si bien algunos le han dado forma determinante a mi trabajo actual, la mayoría son sólo simpáticos dibujitos que me llenan de melancolía. Gabriel García Márquez lo dijo bien con una frase de consolación: “Un buen escritor se aprecia mejor por lo que rompe que por lo que publica”. Es cierto que no rompí los borradores y las notas, pero hice algo peor: los eché al olvido.
 

Treinta Apuntes Peregrinos. 2007. Tinta sobre papel. 19x13cm cada página.

Reinterpretación del prólogo escrito por tion of the foreword written by
Gabriel García Márquez sobre su libro "Doce Apuntes Peregrinos"


 
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