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(ENGLISH)
Kiss
I was never a child who would eat many candies, but my parents used to hide chocolate from me because that was something I just could not resist. I don’t know if it was a matter of health or maybe sugar made me impossible. Once my parents took my brother to his piano lessons, and since I was home alone, I started sneaking around until I found, in a suspicious drawer, a bag full of Hershey’s Kisses. To me, the aluminium wrapping foil shinned more than gold, and with my brother away, I didn’t have to share the treasure. I used to suck chocolates so they’d last longer, but for the fist time in my short life, I could bite them, eat them one by one, two by two, they would never end. Once filled with chocolates and filled with pleasure, I started to get filled with guilt. The bag could not just disappear . I panicked and decided that the solution was to mould with plasticine one by one all the chocolates, take the little aluminum foils and carefully wrap each one of my little sculptures. My best creativity moments have always sparkled under pressure and, in this case, under the influence of sugar. When my parents arrived, the bag looked intact. I don’t remember being caught or punished, so I supposed my strategy was successful. At five, Art had a very clear function. (ESPAÑOL)
Kiss Nunca fui un niño que comiera muchos dulces, pero mis padres me escondían los chocolates porque eso era algo contra lo que yo no podía resistirme. No sé si era sólo por una cuestión de salud o en realidad el azúcar me ponía insoportable. Recuerdo que en una ocasión mis padres llevaron a mi hermano a clase de piano, y al quedarme solo en casa, comencé a husmear hasta encontrar en un sospechoso cajón una bolsa de kisses de hersheys. El color plateado del papel que los envolvía brillaba más que el oro para mí, y sin mi hermano cerca, no había que compartir el tesoro. Yo siempre chupaba los chocolates para que duraran más, pero por primera vez en mi corta vida podía comérmelos a mordidas, uno por uno, de dos en dos, jamás se terminarían. Una vez lleno de chocolates y placer, comencé a llenarme también de culpa. La bolsa no podía simplemente desaparecer. Entré en pánico y decidí que la solución era moldear con plastilina uno a uno todos los chocolates. Tomar los papelitos de aluminio y envolver cuidadosamente cada una de mis pequeñas esculturas. Mis mejores momentos de creatividad siempre han brotado bajo presión y, en este caso, bajo la influencia del azúcar. Al llegar mis padres, la bolsa parecía intacta. No recuerdo haber sido descubierto o regañado, así que supuse mi estrategia tuvo éxito. A mis cinco años, el Arte tenia una función muy clara.
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